
El pasado sábado en la noche vi la película “Horton Hears a Who”, más conocida en las carteleras peruanas como “Horton y el Mundo de los Quiénes” (que la verdad tiene que ver con la película pero es una traducción pésima, aunque “Horton Oye A Un Quién” suena pésimo también” con mis medios-hermanitos en el cuarto de mi padre. Además de adorar la trama, enamorarme de la voz de “Jojo” en inglés (aunque ahora que averigüé quién hacía la voz, me retracto un poco) y morir de la risa con "Katie", hubo dos cosas que me llamaron mucho la atención, de las cuales hablaré luego. “In my world, everyone’s a pony and they all eat rainbows and poop butterflies :)” es la famosa frase de Katie que no he parado de repetir. Su mueca seguida por un “Aaaah” también fueron muy divertidos. Y el “My world is called Jessicaland and everyone worships queen Jessica because she is just sooo beautiful” “Jessica, that, was awesome” fue otra frase que me hizo retroceder y poner “play” una y otra vez.
Pero aparte de lo divertido que fue, tocó dos temas de los que quisiera escribir.
“Horton y esa partícula están haciendo que nuestros niños piensen diferente a los que les enseñamos, lo que conduce a la rebeldía, lo que conduce a la anarquía. Debemos destruir esa partícula para mantener el orden de este bosque. ¡Por los niños!”
O algo así fueron las palabras de la canguro mala, y todos los adultos le hicieron caso. Esto me recordó a un texto que nos entregó nuestra querida Miss Claudia, que decía:
“Joven, no renuncies a ser joven, los que somos más viejos tenemos miedo a que seas un joven de verdad y nos desordenes lo que por años hemos ido ordenando o que nos hagas preguntas, que nos cuestiones nuestro modo de vida. Pero también necesitamos con urgencia que seas un joven de verdad, para que así nos sacudas de nuestro letargo y no nos dejes acostumbrarnos a lo que nunca nos debimos haber acostumbrado.”
-Felipe Berríos en “Ojos que no ven”
Me doy cuenta que la vida es una constante de cambios, que si te acostumbras a algo y eres demasiado testarudo para cambiar, pierdes el juego que todos jugamos. Yo no se aún si juego con la vida o si me involucraron en un juego que no quería jugar, pero hago lo que puedo. A pesar de eso me encuentro frecuentemente con barreras que impiden que, tras tirar los dados, avance hacia la casilla que quiero. Soy joven, la vida tiene un sinfín de posibilidades para mí, la mayoría, si no todas, puedo tomar. Si abro una puerta encuentro cien más, pero muchas están cerradas y no tengo las llaves, las tienen mis padres, o aquellos que no quieren que tome ese camino. Y si encuentro la manera de abrir esa puerta que quiero, ellos se enojan. ¿Por qué debemos seguir estancados en una realidad fija porque ellos se acostumbraron? Yo aún no me acostumbro. Yo estoy dispuesta a cambiar, yo ya probé esta realidad estancada y me di cuenta que puedo algo mejor y más libre, yo quiero ser libre. Desafortunadamente, ellos tienen las llaves, ya se acostumbraron a tener esas puertas cerradas y les gusta. Déjenme vestirme como quiera, no se fijen en mi ropa, atrévanse a acercarse y entablar una conversación para ver si les caigo bien, no me juzguen por mi apariencia. No cierren puertas, ábranlas, si te equivocas, siempre puedes regresar y tomar otra puerta, y si no, podrás abrir una de las otras cien puertas que aparecieron delante. “Give love a chance”.
El otro tema fue el hecho de la partícula. Los “Who” vivían en un mundo, como el nuestro, sin saber que en realidad eran sólo una partícula flotando en un mundo más grande (y que un elefante que habla cargaba de un lado al otro en una flor). ¿Por qué no podríamos nosotros ser una partícula flotando en un mundo más grande entonces? Por supuesto, cuando expresé esa idea, todos me miraron como si estuviera loca, como miraron al “Alcalde” cuando le dijo a todo “VillaQuién”(tuve que verla doblada, el menor de mis hermanos aún no puede leer subtítulos) y como miraron a Horton al decirlo a los habitantes del bosque. ¿Por qué es esto? Por la misma razón por la que no existen los extraterrestres, la soberbia humana. Nosotros somos “racionales” e “inteligentes” (lo suficiente como para estar destruyendo nuestro único planeta para vivir y no hacer nada para detenerlo) y por lo tanto, somos “la última cantimplora del desierto” (esto fue escrito con sarcasmo). Siento nosotros “tan especiales”, no puede haber nadie más que nosotros que no hayamos descubierto aún (más sarcasmo). La verdad, no somos tan especiales, no “inventamos los aviones y las computadoras”, unos pocos humanos (que no fuimos ni tu ni yo) lo hicieron. Los humos se le han subido a la especie (no a todos, a la mayoría, ¿tal vez?) y no pueden, o no quieren, admitir que existe una posibilidad que no seamos “la mejor obra de Dios”.
Pucha, todo lo que te hace pensar una película animada para niños.
1 pensamientos:
En serio, nunca analizo las peliculas animadas, pero hay que darle el crédito a los guionistas. Ellos son los verdaderos genios. Porqué no escribes del MUN, Alejandra? DIsfruto leyendo tu opinión. Viva los incomprendidos!
Alyssa
Publicar un comentario en la entrada