martes, 9 de septiembre de 2008

Inolvidable


Si me recuerdas aquél dolor

Ahora que lo he olvidado

Entonces reconforta esta alma

Que has dañado.


Tus dagas terribles, puñal de letras,

Que hundes en este pecho fiel

Arrójalas de lado, a un infinito barranco

Para que caigan por siempre y jamás las pueda recoger.

Si tú me has clavado éste amor endeudado

Pues ninguna otra carne lo deberá quitar.

Si tú me has dejado amando al pasado

Pues, ¿qué futuro me ha de esperar?


Llora el silencio y en murmullos habla

De la soledad que compartirá con el viento hoy.

No se escuchan voces familiares

Ni el monótono tic tac del reloj.


Si me siento aquí tan sola

Imagina cómo lloré por ti.

Ahora, bien gracias, tú te retiras

Pues, ¿qué camino he de seguir?

Ya no soy la muchacha que espera

A su marido por la noche para ver cómo regresa

Tras acostarse con un mujer por ves postrera

Y primera.

No, yo no te espero más aquí sentada,

Te puedo amar tanto pero si tú a mi nada

Mejor voy en busca de un presente mejor.


Entra la luz diáfana por la ventana,

Corre el viento entre las plantas

Y todo se mece en un solitario esplendor.