
Si me recuerdas aquél dolor
Ahora que lo he olvidado
Entonces reconforta esta alma
Que has dañado.
Tus dagas terribles, puñal de letras,
Que hundes en este pecho fiel
Arrójalas de lado, a un infinito barranco
Para que caigan por siempre y jamás las pueda recoger.
Si tú me has clavado éste amor endeudado
Pues ninguna otra carne lo deberá quitar.
Si tú me has dejado amando al pasado
Pues, ¿qué futuro me ha de esperar?
Llora el silencio y en murmullos habla
De la soledad que compartirá con el viento hoy.
No se escuchan voces familiares
Ni el monótono tic tac del reloj.
Si me siento aquí tan sola
Imagina cómo lloré por ti.
Ahora, bien gracias, tú te retiras
Pues, ¿qué camino he de seguir?
Ya no soy la muchacha que espera
A su marido por la noche para ver cómo regresa
Tras acostarse con un mujer por ves postrera
Y primera.
No, yo no te espero más aquí sentada,
Te puedo amar tanto pero si tú a mi nada
Mejor voy en busca de un presente mejor.
Entra la luz diáfana por la ventana,
Corre el viento entre las plantas
Y todo se mece en un solitario esplendor.